«El verdadero horror de la existencia no es el miedo a la muerte, sino el miedo a la vida. Es el miedo a despertar cada día para enfrentar las mismas luchas, las mismas decepciones, el mismo dolor. Es el miedo a que nada cambie jamás, que estés atrapado en un ciclo de sufrimiento del que no puedes escapar. Y en ese miedo, hay una desesperación, un anhelo de algo, cualquier cosa, para romper la monotonía, para darle sentido a la repetición infinita de días»
A la deriva – Horacio Quiroga Axolotl – Julio Cortázar Casa tomada – Julio Cortázar Continuidad de los parques – Julio Cortázar Corazones solitarios – Rubem Fonseca De balística – Juan José Arreola ¡Diles que no me maten! – Juan Rulfo El Aleph – Jorge Luis Borges El almohadón de plumas – Horacio Quiroga El banquete – Julio Ramón Ribeyro El cocodrilo – Felisberto Hernández El guardagujas – Juan José Arreola El hijo – Horacio Quiroga El infierno tan temido – Juan Carlos Onetti El inmortal – Jorge Luis Borges El jardín de los senderos que se bifurcan – Jorge Luis Borges El jorobadito – Roberto Arlt El perseguidor – Julio Cortázar El prodigioso miligramo – Juan José Arreola El rastro de tu sangre en la nieve – Gabriel García Márquez El sur – Jorge Luis Borges En memoria de Paulina – Adolfo Bioy Casares Funes el memorioso – Jorge Luis Borges Juan Darién – Horacio Quiroga La autopista del sur – Julio Cortázar La carne – Virgilio Piñera La casa de Asterión – Jorge Luis Borges La gallina degollada – Horacio Quiroga La insignia – Julio Ramón Ribeyro La migala – Juan José Arreola La noche boca arriba – Julio Cortázar La primera nevada – Julio Ramón Ribeyro Las babas del diablo – Julio Cortázar Las ruinas circulares – Jorge Luis Borges Llamadas telefónicas – Roberto Bolaño Los dos reyes y los dos laberintos – Jorge Luis Borges Los gallinazos sin plumas – Julio Ramón Ribeyro Luvina – Juan Rulfo Macario – Juan Rulfo Mejor que arder – Clarice Lispector Míster Taylor – Augusto Monterroso Muchacha Punk – Rodolfo Fogwill Muebles el canario – Felisberto Hernández Natación – Virgilio Piñera No oyes ladrar los perros – Juan Rulfo Parábola del trueque – Juan José Arreola Paseo nocturno – Rubem Fonseca Por las azoteas – Julio Ramón Ribeyro Sensini – Roberto Bolaño Sólo vine a hablar por teléfono – Gabriel García Márquez Tlön, Uqbar, Orbis Tertius – Jorge Luis Borges Un día de estos – Gabriel García Márquez
«Para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura, su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia. Entonces la nación comienza otra vez a olvidar lo que es y lo que ha sido».